Nepotismo y politiquería en las universidades estatales

 Nepotismo y politiquería en las universidades estatales

Por: Elka R. de Herrera /  Docente universitaria    elkaelinor1981@outlook.com

La politiquería en las universidades estatales produce nepotismo y clientelismo, debe ser eliminada por completo. Los gobiernos, políticos y otras figuras públicas, quieren dominar desde afuera los asuntos internos de las universidades: ofrecen sus puntos de vista, hacen negocios favoreciendo a parientes en licitaciones o contratos; piden nombramientos para amigos y familiares, sin importarles que tengan o no los méritos para ocupar un cargo generando descontento, críticas y sin considerar que las universidades estatales tienen sus normas jurídicas, sus principios y su estatuto que las regulan.

Ceder a esos caprichos es una amenaza para la institucionalidad, autonomía universitaria, los valores y democracia, la cual debe fortalecerse dentro de la autonomía universitaria con autoridades electorales que fiscalicen y garanticen su ejercicio con legalidad, según las leyes y normas aprobadas.

El nepotismo es visto como un acto de corrupción donde lo que se toma en cuenta muchas veces es la parte emocional, las lealtades personales y el favoritismo hacia familiares y amigos; no el talento y la idoneidad para el desempeño del cargo.

Los efectos del nepotismo generan malestar entre la familia universitaria, bajan la moral, afectan la confianza y el avance institucional disminuye. Lo censurable y lo que puede ser una falta administrativa o un acto de corrupción, es nombrar personas sin funciones definidas (botellas). El nepotismo en la politiquería universitaria es tóxico, urge desmantelar esta mala práctica con leyes estrictas y una clara conciencia universitaria referente a los efectos perjudiciales.

Estas malas prácticas dan cabida para que se cometan exabruptos administrativos bajo el lema que dice: “favor se paga con favor”.  La politiquería en las universidades estatales interviene en las decisiones sobre empleo, estudios académicos, investigación, ascensos, perfeccionamiento profesional, becas, contrataciones y licitaciones de compras y proyectos; afectando aspectos básicos como los méritos, la justicia y las calificaciones.

La politiquería en las universidades es un tema polémico, conduce a la corrupción, muchos nombramientos son a cambio de beneficios personales, ayuda, o auxilios económicos. Se quebrantan normas y leyes que protegen la transparencia y eficiencia en la administración de los recursos públicos.

En cierto modo, con la politiquería inserta en las universidades estatales se pierden los grandes valores humanos esenciales, que son la guía en la toma de decisiones éticas y promueven la buena conducta dentro y fuera de la institución. La integridad, claridad, excelencia y el compromiso son valores significativos, debido a que ayudan a la comunidad universitaria y en especial al estamento estudiantil, a convertirse en ciudadanos serios que hacen lo correcto, y no necesitan que nadie los persuada o que vendan su conciencia al mejor postor.

Los partidos políticos desean dominar a los estamentos universitarios, a través de sus diputados y hasta toman pareceres que a la postrer perjudican la universidad y no garantizan que los jóvenes reciban una educación de calidad, debido a injerencia de la politiquería que sólo busca intereses para un grupo promoviendo el interés propio, la manipulación y el clientelismo, esto ocurre en las universidades estatales.

Las autoridades como los decanos, vicedecanos, directores, vicerrectores y los profesores deben consultar, investigar y analizar antes de pedir o recomendar a las altas autoridades el nombramiento de personas con quienes, mantienen una relación personal cercana o comprometida que afecta derechos adquiridos, origina conflicto de intereses, algunos faltos de méritos que perjudican el prestigio y la solidez de la unidad académica y de la universidad.

Las universidades estatales deben ser ejemplo de integridad, transparencia y excelencia académica para la sociedad en general; no es una empresa privada donde el legado se pasa de generación en generación. Tampoco son el cuartel de invierno de los partidos políticos. Las noticias que han sido divulgadas en diversos medios de comunicación masiva sobre este tema no son un modelo para los estudiantes, los administrativos y los docentes no involucrados, porque corrompe la moral, decepciona, daña la dinámica del trabajo constructivo y satisfactorio.

También, afecta la producción y el nivel de conexión emocional y psicológica que toda la familia universitaria debe tener con su trabajo y con la universidad. Es escandaloso cuando se ventila ante la opinión pública nacional los nombres de los implicados, si se pierde la autoridad moral, se pierde también la intelectual.

La politiquería en las universidades estatales, le resta autoridad a la máxima figura debido a que la comunidad universitaria pierde la confianza por decisiones arbitrarias que empañan la institución y crean conflictos internos con los estamentos universitarios.

Finalmente, Instituciones como la ANTAI deben estar pendientes debido a que esta mala práctica política está muy de moda en todas universidades estatales.

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 Elka R. de Herrera /  Docente universitaria    elkaelinor1981@outlook.com

 

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