El Escorpión
Jueves 27 de noviembre de 2025
DESAHUCIO CALLEJERO
El desalojo de buhoneros y vendedores callejeros de las áreas aledañas a las instalaciones del Metro de Panamá representa mucho más que el atentado contra el medio de ganarse la vida de los afectados. Detrás hay una realidad que se vive en diverso niveles de nuestra población, como la existencia de leyes vigentes que impiden ejercer la venta callejera en ciertos lugares o circunstancias y, en ocasiones, muchos prefieren ignorarlas y, a pesar de la prohibición, insisten en violar la ley. Ganarse la vida es un derecho de todo ser humano, pero respetando las leyes y las normas de orden publico vigentes, porque la pobreza no justifica ni la violación, ni el anarquismo en las calles.
VIVIENDA Y CRIMINALIDAD
La política de vivienda que instauró el gobierno revolucionario por los años setenta esta pasando factura en la actualidad. Altos edificios de apartamentos conocidos como multifamiliares son un ejemplo de esa política. Lo ocurrido recientemente en el complejo de Patio Pinel es un llamado de atención sobre las consecuencias sociales que seguiremos viendo a lo largo de los años. Construcciones similares, principalmente en Panamá y Colón, sufren del mismo mal. Los vericuetos y el hacinamiento de esos complejos habitacionales crean el ambiente propicio para ser refugio de pandilleros. Eso dificulta el control policial y ese tipo de construcción se convierte en obstáculo para la seguridad ciudadana. Llorar por la leche demarrada es lo que menos.
OJO COMPRADORES
Con la llegada del mes de diciembre aparecen las ofertas por la compra de diversos productos y mercancías de todo tipo, pero, lamentablemente, también aparecen algunas ofertas engañosas en los comercios que crean desconfianza entre los compradores y el público en general. Evidentemente, falta mayor conciencia ética entre algunos comerciantes, sobre todo los recién llegados del extranjero que ven a Panamá como un país en el que poder hacer dólares, sin preocuparse por los sentimientos de sus clientes. Para ellos, no siempre el cliente tiene la razón.
MAL AÑEJO
Tremenda calentada se pegaron algunos moradores de la Isla de Taboga por causa del aumento de pasaje por parte de los operadores del transporte marítimo hacia la ínsula. Un mal de vieja data que condiciona el desarrollo de la isla, por falta de mayor competencia en la prestación de ese servicio que condiciona su desarrollo. Taboga requiere de un plan de desarrollo que la ayude a progresar y tener un mejor futuro, incluido el aumento de las concesionarias para prestar el efecto.