Jueves 9 de abril de 2026
VENGANZA CHINA
China cocorea a Panamá incrementando las inspecciones y detenciones de barcos con bandera panameña en puertos de la República Popular China. El motivo, aunque no se reconozca oficialmente por el gobierno chino, es la perdida de la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal por Panamá Ports Company (PPC), subsidiaria de CK Hutchinson. Es un hostigamiento que busca imponer su voluntad sobre las decisiones soberanas del estado panameño en su Corte Suprema y en las que se han derivado de su fallo con respecto al contrato inconstitucional de PPC. Así como Panamá respeta a China, China debe respetar a Panamá. Y si esta es una muestra de lo que hará China con su poder en contra nuestra, será mejor que vayamos repensando nuestras relaciones con su gobierno y reforzando los lazos con otros tigres asiáticos como Corea del Sur, Japón, India y, por qué no, con Taiwán, nuevamente; país con el que, por cierto, rompimos hasta las relaciones comerciales por imposición de China, a pesar de que, durante la relación con los taiwaneses, Panamá le reconocía a China, a través de Hong Kong, la operación de una oficina comercial con estatus de consulado en nuestro país. Si no le reclamamos por Taiwán, ¿por qué tienen que reclamarnos por Panama Ports?
DE TAL PALO
Al parecer no es solo el gobierno chino quien ha decido cocorear, sino la propia PPC-Hutchinson hace lo propio. La coge con Maersk y le planta un arbitraje por, supuestamente, violar un acuerdo de largo plazo que contemplaba un modelo de colaboración exclusiva para el uso de sus operaciones portuarias, así como el acceso a instalaciones e información estratégica. La propia Maersk confirmó el proceso arbitral en su contra, y dio a entender que está relacionado con las acciones del Gobierno panameño y el fallo de la Corte Suprema que invalidó la concesión portuaria que mantenía Panama Ports Company anunciando, de paso, que lo rechaza y que no tiene nada que ver con las decisiones tomadas por el estado panameño. Señores, a cuidarnos de las empresas chinas, sobre todo de las que tienen mucho que ver con el régimen y su partido comunista que todo lo controla.
CASA Y DESCUENTO
Dos proyectos de ley en primer debate se cuecen por los lados del Palacio Legislativo. Uno es sobre el beneficio de los descuentos a los jubilados y el otro sobre las viviendas de segundo uso. Mientras el primero busca aumentar el porcentaje de descuentos a pensionados y personas de la tercera edad, el otro pretende dinamizar la adquisición de viviendas de segunda, para las familias que buscan comprar casa y que no pueden acceder a los préstamos para las viviendas nuevas por considerarlos onerosos. Y ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Que mientras los diputados se concentran en aumentar el porcentaje de descuentos en comidas, medicinas y hasta compra de ropa, muchos jubilados no encuentran sitio donde vivir, porque con sus pensiones les es imposible pagar el arrendamiento de un lugar digno para vivir: otra cruda realidad que padecen y que los obliga a estar “arrimados” donde los reciban o puedan encontrar.
DEJÓ EL PLUMERO
Yo Quiero A Lucy se disfrazó de la mujer invisible y ni el celaje le vieron por los lares de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional. No fue, pero la citarán de nuevo, para que conteste los cuestionamientos sobre infraestructura, las laptops, aulas modulares, alimentación y otros temas. Según trascendió, desde el ministerio se envió una nota a la Comisión de Educación indicando que debido a que el tema solicitado está en investigación, es prudente abstenerse de comparecer en esta oportunidad, a fin de no comprometer el proceso. Cosa que, por supuesto, nada bien les cayó a los diputados que quieren sentarla en el banquillo de los citados a la asamblea. A ver si esto no acaba como en el Medio Oriente, que se anuncia una bomba y luego se da otro plazo para que reconsidere su actitud.
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