Martes 29 de septiembre de 2026
VIENTOS DE CAMBIO
Lo que representa el fenómeno de Vamos en la política panameña y sus 70,000 firmas recogidas en pocos días es un mensaje ciudadano que no puede pasar desapercibido. El votante joven quiere cambios y no solo de caras o de partido, sino del discurso, las propuestas y el comportamiento ético de los líderes políticos. Lamentablemente, en nuestra sociedad política, muy poco se acostumbra a leer esas señales sociales, porque los partidos están más concentrados en la cuota electoral y las alianzas que los lleven al poder o a defender su estatus quo que en entender la evolución del voto ciudadano. Y mientras más obstáculos y limitaciones impongan a las candidaturas de libre postulación y a los partidos nuevos, mayor será el rechazo hacia quienes ya representan la vieja forma de hacer política frente a las expresiones de las nuevas generaciones ciudadanas.
TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA
Panamá se encuentra, desde hace años, en una transición demográfica que va marcando la vida de nuestra sociedad. Con 4,064,780 habitantes registrados en el Censo 2023, la tasa de crecimiento poblacional cayó del 2.6% (1990) a 1.2% (2023) con proyecciones de seguir bajando hacia 2050. Si hacemos un repaso de las teorías de control de natalidad que pretendían hacernos menos para tener una vida mejor, el asunto no parece haber funcionado entre los panameños. Nos hacemos menos, pero persiste un grado de pobreza alto con respecto a la población y la economía del país. Es necesario preparar el camino para lo que se nos viene encima, porque este decrecimiento demográfico parece, por el momento, irreversible.
LA OTRA CARA
La rápida transición demográfica por la que atraviesa Panamá, también nos ha traído retos y nos traerá otros, como el acelerado envejecimiento de la población: las personas de 60 años o más pasaron de 7% (1980) a 14% (2023), y se estima que podrían llegar a 24% en 2050. Esta, sin duda, es una de las razones por las que nuestro sistema de seguridad social entró en crisis. Si no hay población de reemplazo, no importa cuántas reformas futuras se hagan al sistema de la Caja de Seguro Social si su estructura se fundamenta en el factor de una base poblacional amplia que sostenga a un pico de pensionados más estrecho. Un país envejecido requerirá de mayor presión impositiva a la población joven y al sector productivo, así como una prolongación de los años de cotización y de la edad para pensionarse. Si no logramos a tiempo cambiar las cosas para encontrar soluciones menos radicales, el futuro que nos espera no pinta nada halagüeño.
PLAN PILOTO
El Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social empezarán a probar el plan de integración de sus sistemas en la provincia de Herrera. Esa región servirá de prueba piloto y de allí esperan extender el programa a todo el país. Aunque no sea del agrado de algunos, dicha integración es necesaria y ha sido postergada durante mucho tiempo, más por razones políticas que médicas. Y uno de los argumentos para no hacerlo es que la CSS cargará con el mayor peso y que el ministerio no le cancelará los gastos en los que incurra; cosa que tiene solución si el Seguro cobra directamente por sus servicios a los no asegurados sin esperar el reembolso ministerial. Como quiera que sea es un avance y queda la responsabilidad de llevar adelante dicha integración con total seriedad y competencia lejos de los vaivenes politiqueros que suelen enturbiar toda acción oficial.
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