El Escorpión
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Viernes 16 de octubre de 2026 PROTESTA INQUILINARIA Si es que así se le puede llamar al levantamiento de algunos moradores de Santa Ana que reclaman del MIVIOT soluciones de vivienda emulando otra protesta del siglo pasado del barrio santanero, pero a causa del aumento del cánon de arrendamiento. Aunque las causas y las circunstancias son otras, en el fondo la protesta tiene similitud con la de hace un siglo en las condiciones de habitabilidad. Desde hace dos gobiernos se advirtió de que los ocupantes de esos edificios tenían que tramitar lo relacionado con la propiedad y hacerse cargo del mantenimiento y la administración. Por razones desconocidas unas y burocráticas otras, los edificios han guardado algún nexo con el ministerio de vivienda y ahora, cuando las condiciones de algunos de ellos los ponen en el límite de lo inhabitable, empieza el fuego a arder. Si la pelota cae del lado del estado, el MIVIOT debe aprovechar la ocasión para construirle a los afectados viviendas en otro lugar y luego ejecutar un plan de renovación urbana en el barrio de Santa Ana. Por supuesto que tendrá su costo político, especialmente para quienes cuentan con el voto electoral de esos pobladores que le sirve para mantenerse como diputados, pero es mejor a cometer el error de seguir construyendo viviendas subvencionadas en el mismo lugar y perpetuar populismo político vicioso que mantiene el barrio santanero y otros en un estado de lugar donde la droga y la delincuencia reinan sobre el resto de la población decente. TRAUMA GENERACIONAL A ocho días del terremoto que azotó las provincias centrales y asustó a casi todo el país, la ocasión es propicia para reflexionar sobre los traumas que han marcado a las generaciones de la Panamá republicana. Los primeros vivieron la Separación de Colombia y la construcción del Canal, le siguieron las dos Guerras Mundiales, el 9 de Enero, el Golpe de Estado de 1968, la firma de los Tratados canaleros, los tiempos de la Cruzada Civilista y la Crisis con Noriega, la Invasión del 20 de Diciembre, la entrega del Canal en 1999, la celebración de la JMJ en Panamá, la pandemia del COVID 2019, y, hoy, el terremoto de 2026 del cual hablará la generación joven del presente por el resto de sus días. Son acontecimientos que marcan la vida de nuestra población en sus diferentes etapas y que, sin duda, quedarán en el recuerdo de la historia y de la cultura nacional como testimonio y referencia de una época vivida. ¿De cuál generación eres tú? LO BUENO, LO MALO Y LO FEO El anuncio de los precios del combustible que rigen a partir de este viernes nos lleva a parodiar el hecho con una vieja y clásica película del Viejo Oeste norteamericano. Lo bueno es que la gasolina de 91 octanos baja cuatro centésimos por litro, lo malo es el aumento del diesel en un céntimo y lo feo, por supuesto, es que la gasolina de 95 octanos se mantiene igual. Son cosas con las que tenemos que lidiar mientras dure la inestabilidad de los precios del petróleo por las guerras que se libran en el Medio Oriente, donde se produce gran parte del petróleo que consume la humanidad. En la ciudad de Panamá, la gasolina de 95 octanos se venderá a un máximo de 1.424 dólar por litro, la de 91 octanos quedará en 1.28 y el diésel bajo en azufre a 1.52 por litro. Saque la cuenta de cuánto tendrá que pagar si vive después del Puente de las Américas o más allá de los límites de la ciudad capital con dirección hacia Darién. DOS ROSTROS Y UNA TRAGEDIA Suribeth Cortez, la joven que resultó gravemente herida tras el colapso de una pared durante el terremoto que sacudió la Península de Azuero el pasado 9 de octubre, despertó este miércoles, después de cinco días de estar en estado delicado en el Hospital Santo Tomás y fue desintubada. La que no corrió con tanta suerte es la señora Elena Barría, residente también en la región de Azuero, quien quedó atrapada bajo los escombros después de que una pared de su casa se desplomara. Ella tenía una pierna amputada por diabetes y utilizaba una andadera para movilizarse; estuvo en estado crítico, con posibilidades de recuperación muy limitadas, y, según sus familiares, ya no registraba ninguna actividad cerebral.A media semana falleció. Eso es lo que nos dejan las tragedias, mientras aparece la alegría esperanzadora en un lado, del otro la zozobra y la angustia continúan haciendo mella. Aprendamos de estas lecciones.

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