El Escorpión
Lunes 19 de octubre de 2026
SOLIDARIDAD
Loable ha sido la solidaridad demostrada por el pueblo panameño ante los daños ocasionados por el terremoto del 9 de octubre. La comunidad de Carrizal, en Veraguas, es ejemplo de ello al abrir sus puertas a los compatriotas afectados. Usar la escuela del lugar para albergarlos, dándole prioridad sobre el proceso educativo dice mucho al respecto. Igual por todo el país ese sentimiento solidario se ha hecho patente. Múltiples centros de apoyo, la generosidad en la donación de artículos de todo tipo y una legión inmensa de voluntarios da testimonio de lo que puede hacer un pueblo unido ante la adversidad. En un mundo marcado por la cultura del individualismo, la superficialidad y la condena mediática a todo proyecto personal o colectivo, este gesto del panameño nos dice que no todo está perdido en cuanto a valores y civismo y nos invita a sacar esa lección de las ruinas dejadas por el sismo que sacudió nuestra tierra.
SE HARTÓ ROXANA
Renunció Roxana, la de la descentralización, y muchos atribuyen el hecho a diferencias entre la de los ojos brillantes y el Bolo Florido, por el manejo de los fondos extraordinarios para juntas comunales y municipios en medio de la emergencia por el terremoto del pasado 9 de octubre. La Contraloría aprobó un procedimiento temporal y extraordinario para que los municipios y las juntas comunales adquieran a crédito los bienes y servicios que necesitan las comunidades damnificadas y después sustentarlos a través de un informe. Pero Roxana dijo que los trámites deben hacerse conforme a la ley de descentralización y no de otra manera. Dicen que muchas manos en un plato solo sirven de arrebato y habrá que revisar casos similares en el que se duplican y usurpan funciones en el el sector público, para reducir la burocracia y mejorar el servicio público.
DESPUÉS DE LA TORMENTA
Todavía estamos en los primeros procesos de atención a las víctimas del terremoto de hace 10 días. Hay entusiasmo, un foco de interés alto y mucho trabajo por parte de funcionarios y voluntarios dedicados en cuerpo y alma al esfuerzo que se despliega. Pero, ¿qué viene después? Las fuerzas se agotarán, el interés bajará y los recursos provenientes de las donaciones se agotarán. El sufrimiento de las víctimas seguirá allí y, tal vez, por mucho más tiempo del deseado. Por ahora los 100 millones anunciados por el gobierno nacional mitigarán la tragedia, pero habrá que ir más allá de ellos. Redefinir el presupuesto nacional para atender los daños causados por el terremoto en los próximos años, será casi que obligatorio. Un plan de reconstrucción una vez concluido el levantamiento de datos de los daños causados por el sismo, también se impondrá. Incluso el otorgamiento de préstamos blandos para micro, pequeños y medianos empresarios no faltará. Frente a este panorama, no vendría mal el uso especial de los aportes del Canal, a partir del presupuesto nacional de los próximos años, para llevar adelante ese plan de reconstrucción, porque después de la tormenta es justo que venga la calma.
NADA DE DIANAS
Atinada la idea del Paquistaní 34.2 de suspender las acostumbradas dianas que despiertan a los presidentes a media noche. No solo forman parte de una tradición que ha evolucionado hasta convertirse en una celebración que a veces cruza el límite entre el jolgorio y lo festivo. Sin embargo, esa suspensión no debe extenderse al resto de las celebraciones, porque la patria debe celebrarse con sus alegrías y dolores. Si se excluyen las comilonas, la bebedera, y todo gasto suntuoso, está bien y se entiende, pero no caigamos en el extremo de dejar de saludar a la patria por querer aparentar que con ello seremos más solidarios y empáticos con quienes han resultado afectados por el terremoto.
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