El Escorpión
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Lunes 21 de julio de 2025
DIÁSPORA MILITANTE La partida al auto exilio del otrora combativo secretario general del Suntracs impusó la nota mediática este fin semana. El conspicuo miembro del marxismo leninismo socialista criollo dijo adiós a su trinchera local y cogió rumbo hacia la tierra de Evo Morales, para encontrar La Paz que no encuentra en Panamá por los casos pendientes con la justicia por su presunta participación en el manejo irregular de los fondos del Suntracs y que él, y sus camaradas, ahora llaman persecución política. Aunque ha prometido regresar, nos deja un muy mal sabor de boca a quienes pensábamos que estaba a la altura de la talla de Genaro, al que aunque lo tumbe la mula sigue firme como un roble en sus convicciones, o la de María Cristina Machado que resiste la persecución política de Maduro, o a la de otros panameños como Miguel Antonio Bernal, Endara, Arias Calderón y Ford que sí aguantaron persecución, golpes y atentados de muerte comprobados y no infundados quedándose en el país al frente de las batallas. Sin lucha no hay victoria ni resistencia verdadera. Y que se oiga hasta Bolivia. TAMBIÉN ALZARON VUELO Otros que cogieron vuelo, pero rumbo a Venezuela, fue el trío de dirigentes del Suntracs que igual formaba parte del séquito del rey Saúl. Aún no se sabe a ciencia cierta si fueron en viaje de negocios o si pretenden pedirle a San Nicolás que los acoja entre sus brazos amorosos. En la delegacíón iba un antiguo dirigente estudiantil parecido a Cano Estremera, cuyo rostro fue muy popular en las pantallas de televisión por los años 1990. Por ahí se dice que también tienen su dossier en los suntraleaks y que por eso cogieron las de Villadiego, porque casi no quedan embajadas amigas en las que refugiarse y pedir asilo. Sea que se queden por allá o vuelvan con instrucciones revolucionarias y la nueva vía por la que recibirán financiamiento para sus obras de caridad socialistas, lo cierto es que el pobre sindicato que representan se nota cada vez más descabezado. A PROPÓSITO Y ya que hablamos del diablo no podemos dejar de mencionar la bomba que soltó la ministra de trabajo de demandar la disolución del Suntracs. Bastante duro el asunto, porque no se conoce precedente de algo así en la vida democrática. Durante el régimen militar asesinaron y desaparecieron dirigentes obreros, para después darle paso a la corriente comunista del sector de los trabajadores sobre el resto de los sindicatos y agrupaciones gremiales que no comulgaban con esa ideología. Bajo ese régimen nació el Suntracs como sindicato único y nadie se le podía oponer porque era desarticulado de hecho por los camaradas y sus aliados. Verdad ésta que unos ocultan, otros olvidan y otros tantos ignoran. Pero de allí a pedir su disolución porque la dirigencia predominante y eterna se ha metido donde no debe ni puede por la turbiedad de lo actuado, es otra cosa. Por suerte será la ley la que decidirá el asunto y todavía hay, en la justicia panameña, un atisbo de seriedad y de criterio jurídico. Esperemos a ver qué suerte correrá el sindicato ñángara más poderoso del país. ELIMINACIÓN DE FEOS Siguiendo el hilo de las eliminaciones nos pasamos al Idaan (Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales), navegando por esas corrientes de las que manan las fugas de agua potable tan comunes en nuestras calles. Resulta que un neo diputado ha lanzado la idea de cerrar el Idaan para convertirlo en una empresa de asociación público privada y que, en teoría, funcione mejor y para de agua a todos los panameños. La idea podrá ser buena en su intención, pero muy mala si se trae a la práctica. Lo primero es que una empresa privada tiene como fin hacer negocio y dinero; ello se contrapone el principio de interés público de una entidad como el Idaan. Así las cosas, el resultado será que habrá agua donde hay población que justifique el negocio y la tarifa que se cobre deberá calcularse para pagar los gastos operativos de la empresa y la generación de utilidades para compartir entre el estado y su contraparte privada. Dicho en otras palabras: agua más cara. Privatizar el Idaan no es realmente necesario, porque bien podría ser una empresa estatal que asegure el principio de interés público, creando para ello la estructura que asegure su autonomía e independencia del manejo político que la ha llevado a la crisis en la que se encuentra. Esa sería la solución más apropiada para el Idaan y, en lo futuro, para la generación hidroeléctrica cuando se venzan los contratos de concesión que se les dio a esas empresas, porque ambas actividades constituyen un sector estratégico para nuestra soberanía energética y de provisión de agua potable.

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