Opinión
18 de diciembre de 2025
aldiapanama
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El Escorpión
Jueves 18 de diciembre de 2025
QUIERE REBAJA
El Chicholino de Obarrio le ha pedido a un juzgado revisar su condena para ver si le rebajan algo de los 10 años que le zamparon por sus andanzas corruptas en el Caso Blue Apple. Mientras su jefe anda disfrutando de un asilo dorado, el Chichimeco parece estar llorando su desventura tras la confirmación del juzgado liquidador de la pena de 10 años a la que fuera condenado, por considerar que fue el beneficiario final de altas sumas de dinero que les fueron entregadas, en su mayoría en efectivo, utilizando tres esquemas para blanquear fondos del Programa de Ayuda Nacional (PAN). Y como si eso fuera poco, también enfrenta acusaciones por peculado y enriquecimiento injustificado. Le cayó la peyorra.
PARA LLORAR
La cebolla está cara aunque dicen los productores que hay suficiente para atender o demanda nacional. ¿Dónde quedó aquello de que a mayor oferta menor demanda? Es un saco de contradicciones los argumentos que se esgrimen para justificar el alto precio, aunque sea un secreto a voces que en realidad muchos aprovechan la época navideña para subir los precios. Es como para llorar y no, precisamente, por el zumo de la cebolla.
ENDEUDAMIENTO
A miles de millones de dólares asciende el endeudamiento de los panameños por préstamos hipotecarios, tarjetas de crédito y otros créditos. Según cifras recientes son 42,500 millones en deudas bancarias y no todos pueden llevarlas con holgura. Los niveles de endeudamiento, incluso, constituyen una fuerte carga para las personas que han abusado de su capacidad crediticia y el sector de los jubilados y pensionados que esperan cada diciembre un pago sin descuentos, para mitigar los largos años en que será amortizada su deuda. Hay que reforzar desde la escuela la educación en el manejo del crédito, para prevenir las consecuencias de su abuso que merma las oportunidades de tener una buena alimentación y gozar de una mejor calidad de vida para los millares de panameños que están agobiados por las deudas.
VIDA SUBTERRÁNEA
Todo un mundo desconocido representan los indigentes que viven bajo los edificios y estructuras que dan hacia las las playas del Casco Antiguo. Pero el asunto no es novedad, ya que se trata de una situación de vieja data; solo que ahora la situación de estas personas está más expuesta. Diversas son las razones de esa realidad, a la que ahora se le suma la drogadicción, con respecto a la realidad de hace años. Alguno que otro podría tener más de 40 años de haber hecho de esos sitios su hogar y de estar durmiendo al arrullo del sonido de las olas. Y, por qué no, hasta acordarse de cuando dos inquilinos de esos lugares fueron arrestados cuando hacían un sancocho con un gallo de pelea que se robaron detrás de la logia masónica cercana. ¿Solución?: Tan compleja como tratar de comprender cómo una persona puede llegar a semejante estado de indigencia.
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