La Bitácora
Por Ebrahim Asvat
Lo mejor que le ha pasado al mundo es el triunfo de Donald Trump, ahora en su segundo mandato presidencial en Estados Unidos. Su política agresiva contra el resto del mundo ha despertado la conciencia mundial. Por años la mayoría de los países vivían surfeando bajo las olas de las aguas norteamericanas.
Esas olas empiezan a desaparecer y ahora todos los Estados tendrán que velar por sus propios intereses políticos y equilibrar sus exportaciones a efectos de no vivir bajo la marcada dependencia de un solo Estado.
Definitivamente, solo China fue capaz de vaticinar el devenir en sus relaciones comerciales con los Estados Unidos y establecer un plan para minimizar los posibles efectos de una agresiva política comercial. Esta política comercial tiene tres componentes:
- Reversar los efectos de la tercerización de la manufactura de productos en países con menores costos laborales y patrocinar el “hecho en Estados Unidos”.
- Aumentar las tarifas arancelarias para incrementar los ingresos tributarios.
- Detener el avance tecnológico de los futuros competidores de la hegemonía americana.
Si esto le funcionará o no a la economía americana está fuera de mi interés o el alcance de este escrito. Lo cierto es que el resto del mundo deberá estar muy consciente, desde ahora, en con quién comercia, cómo comercia y, a la vez, medir los efectos en los cambios de las políticas comerciales con los otros países.
No hay que poner todos los huevos en la misma canasta.
El mundo no se circunscribe a los Estados Unidos para fines comerciales. Los nuevos acuerdos, los nuevos mercados por abrir y la necesidad de elevar los niveles de vida de los ciudadanos será tema vital para promover el consumo. Si los chinos aprenden a tomar café y comer más chocolate, si la papaya llegara con toda su frescura y sabor a los países escandinavos, si la soya se convierte en un alimento esencial en el consumo de los africanos se rompe el boicot americano.
Yo a toda esta maraña de acciones unilaterales que alteran el sistema nervioso de los países del mundo lo veo como una oportunidad. Es el momento para diversificar las economías de exportación. Hoy existen varios países con capacidad para mejorar sus relaciones comerciales de Sur a Sur. Lo importante es hacer un giro. Al final del día si hay oferta lo importante es buscar la demanda.
En mi opinión,
Donald Trump es un héroe por abrirle los ojos al resto del mundo. Ellos creen no necesitarnos. Solo basta que nosotros no nos comamos ese cuento. El vino francés no dejara de ser bueno si no se consume en los Estados Unidos, el café geisha se cotiza en el medio oriente y el este de Asia, la piña panameña es de calidad y los mercados para los productos que no puedan ingresar a los Estados Unidos ingresaran a otros lares.