Martes 17 de marzo de 2026
EMPLEOS DE CALIDAD
A menudo oímos hablar de la mala distribución de la riqueza, la falta de empleos bien remunerados y la pobre formación de los estudiantes panameños para incorporarse al mercado laboral. Mucho de lo que se dice haya razón en una realidad que no podemos negar ni ocultar. Sin embargo, las quejas han de ir más allá de las causas aparentes y adentrarse en las causas reales que traen consigo los problemas antes enunciados. El empleo de calidad y bien remunerado funciona para aquellos que están dispuestos a estudiar y prepararse para progresar y asumir esos retos: bien por ellos. Pero la cuestión no se trata de casos individuales, sino de la realidad colectiva como país. Y es aquí donde la puerca tuerce el rabo, porque hay miles de jóvenes panameños que se suman cada año a las filas de la deserción escolar y otros tantos que, aun con estudios, entran a formar parte de la legión de los llamados Ninis. Es con estos últimos en donde está el problema mayor, porque sus opciones de obtener un empleo de calidad y bien remunerado es mínima e comparación con su contraparte. Lo más posible es que terminen siendo desempleados gran parte de su vida productiva, esclavos del trabajo informal de bajo ingreso, o, lo que es peor, engrosando la cifra de beneficiarios de programas de subsidio estatal como el de 120 a los 65 convirtiéndose en una carga fiscal y para el resto de la sociedad. El reto está en no solo procurar empleos de calidad y mejorar la educación, sino en lograr que ese recurso humano que se pierde en deserción escolar y en el ninismo no siga yéndose como por un caño y quedar como un lastre que acaba hundiendo a otros con ellos.
EMPRENDIMIENTO Y DESARROLLO
Cada gobierno diseña o adota planes de desarrollo que, sobre el papel, parecen traer la solución a los problemas económicos del país. La mayoría queda en letra muerta o a medio palo. ¿Por qué nos ocurre esto? ¿Será que pretendemos alcanzar metas fuera del alcance de nuestra verdadera realidad? Somos un país pequeño, con una economía pequeã, a pesar de ser dinámica. Igual, la empresa nacional es pequeña y la inversión en ella, también lo es y carece de inversionistas que apoyen otras iniciativas que no sean las suyas. Por eso tenemos que replantearnos el apoyo al emprendimiento. No solo porque de allí salen las empresas que mueven la economía nacional, sino porque constituye el motor de nuestro andamiaje económico. Y parte de ese apoyo debe dirigirse a liberar las trabas que acaban por asfiixiar todo intento de emprendimiento; entre ellas, el peso impositivo que aplasta a estas incipientes empresas: no acaban de vender el primer artículo o producto, cuando ya le están combrando impuestos y tributos o castigándolas con multas que le resultan impagables a sus creadores. Es preferible exonerarlas de todo impuesto durante 5 años y, pasado ese periodo, bajar de manera permanente el tramo impositivo de la tasa del ISR al 5% anual, para los que facturan menos de 100,000 anuales brutos, que mantener tasas de impuestos más altas, pero perdiendo gran parte de los emprendimientos por no poder sostenerse en el tiempo. Es cuestión de raciocinio y no de legalidad o política de recaudación fiscal. Si formalizarse como empresa cuesta tanto, los brazos amorosos de la informalidad y la evasión fiscal siempre estarán abiertos esperando recibir con ansías a las víctimas del sistema.
SUBSIDIO ELECTORAL
Si algo distingue al sistema electoral panameño de otros foráneos es el subsidio que se otorga a los partidos políticos; no solo en la fórmula para concederlo, sino en la porción que debe dedicarse a la capacitación y formación política de sus miembros. Pero, a juzgar por la calidad de políticos que tenemos, esta parte del subsidio es dinero perdido. Si hubiera forma de medir los resultados más allá de la mera formación, nos daríamos cuenta cuánto en realidad beneficia o no al régimen democrático mantener como está el uso del dinero que se dedica a los programas de formación y capacitación de los partidos políticos. Fuera de procurar comprobar el uso del subsidio con facturas, está en duda que el contenido y la medición de aprovechamiento de los estudios, seminarios y jornadas de formación para la membresía de los partidos tenga algún método de medición. La cifra que se dedica a esta obligación no es poca cosa: estamos hablando del 40% de un financiamiento pos electoral millonario y del cual se debe rendir cuenta, no solo en el uso de la plata, sino, también, en los resultados que deben obtenerse para bien de la nación y su democracia.
PANAMA PORTS
Barato salió a esa empresa el fin de su contrato, al haber sido declarado inconstitucional por la Corte Suprema. Sus prácticas corruptas robándole fondos al estado panameño, a través de la tercerización de sus operaciones dirigidas a desviar ingresos para rebajar el monto de la renta gravable, merecerían la pena de muerte para sus directivos de haber ocurrido en China. Y aún así tienen el descaro de recurrir a arbitrajes y de ocultarlas al gobierno chino que los defiende con amenazas de graves consecuencias para nuestro país. Ojalá y las autoridades chinas le metieran más el ojo a lo que hizo PPC en Panamá, violando los principios éticos e incumpliendo, desde temprano, con lo pactado con nuestro país, y llamara a juicio a sus directivos, para ver cómo se librarían del fusilamiento que de seguro ordenarían contra ellos. Pero, bueno, eso está difícil de que ocurra porque, hasta ahora, el gobierno chino lo que ha demostrado es que le importa un pito con Panamá y que solo le interesa lo suyo, a costa de tratarnos como cualquier limpión de la cocina de la abuela.
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