Miércoles 18 de marzo de 2026
TODO OÍDOS
La botó el Paquistaní 34.2 con la prótesis de oreja que estrenó durante el recibimiento del presidente de Alemania en el Palacio de las Garzas. El hombre era todo oídos con el aparato en cuestión, que le permitía escuchar la traducción en tiempo real de las palabras de su homólogo alemán. El artefacto era como una versión en miniatura de aquellas antenas de recepción que solían verse sobre los tejados de la ciudad de Colón por los años setenta. Al menos no se perdió ningún detalle y nos puso al tanto de la tecnología de comunicación con la que cuenta la presidencia.
BOLETO A LA ETERNIDAD
Ya son varios los motociclistas que han perdido la vida en lo que va del año. Su temeridad es tanta que, incluso, se chocan entre ellos mismos con resultados mortales en algunas ocasiones. Hemos llegado a un punto en el que ya resultan un peligro para ellos mismo y para los demás conductores que tienen que soportar su osadía y su manejo desordenado. No respetan señal de ningún tipo, ni la vida del peatón; para ellos letreros de alto, líneas de seguridad que marcan el cruce peatonal, luz roja o doble línea amarilla, son como si no existieran. Muy salidos del tiesto andan muchos de ellos y ahora parece que la muerte es el unico y definitivo freno que encontrarán aquellos cuya temeridad los empuja a jugarse el pellejo a cada instante por las calles y avenidas de la ciudad.
LOS AMARILLOS TAMBIÉN
Si los motociclistas temerarios son como una peste vial, algunos conductores de taxi no se quedan atrás. No solo conducen como les viene en gana, sino que cobran la tarifa que les sale de su regalada gana y hacen piquera por donde les plazca. Uno de su puntos favoritos son las cercanías a las estaciones del metro y a los centros comerciales, donde obstruyen el libre tránsito y ofrecen servicio de transporte colectivo, en contravención con la concesión de transporte selectivo que se les ha otorgado. Es una realidad que no puede negarse y que las multas no corregirán: primero, porque parece no haber capacidad de la Autoridad de Tránsito ni de la Policía para ponerlos en su lugar y, segundo, porque se las ingenian de una u otra forma para salirse con la suya por más denuncias que se les pongan. La respuesta que merecen es legalizar el servicio de taxi colectivo, con una tarifa fija para el usuario de no más de dos dólares y hasta un límite de tres pasajeros, a ver si así se componen.
ALJIBES CALLEJEROS
Justa y necesaria es la reparación de las calles en el Casco Antiguo reemplazando los adoquines y el hundimiento de las vías. Loable es el esfuerzo y lo celebrarmos. Sin embargo, en algunas partes existe el obstáculo de las filtraciones de aguas residuales, por el colapso de las tuberías del alcantarillado. Son como pequeños aljibes u ojos de agua que acaban por socavar el pavimento y darle mal aspecto al sitio histórico. No sabemos las causas exactas de ese deterioro de la obra que le fuera encargada a Odebretch, pero sí sabemos que la construcción de las calles de ladrillo de Belisario Porras duró 70 años y la de Odebretch no llegó ni a los quince.
Comentarios (0)
Deja tu comentario