Lunes 25 de mayo de 2026
HECHO HISTÓRICO
La escogencia de Ilya Espino de Marotta como próxima administradora del Canal de Panamá es un hecho histórico que debemos reconocer todos los panameños. No solo se trata de que sea la primera mujer en dirigir el Canal desde su fundación, sino del reconocimiento a la capacidad y profesionalismo de la mujer panameña en el ámbito profesional, a través de su trayectoria de casi cuatro décadas dentro de la empresa canalera, y que tuvo que someterse al escrutinio no solo de la directiva del Canal, sino de los asesores internacionales, compitiendo con más de un centenar de candidatos nacionales y extranjeros. Así como inicio su carrera en la vía acuática como la única mujer ingeniera en el astillero de la División Industrial, no cabe duda de que en el puesto de administradora asumirá con alto nivel de competencia los retos y responsabilidades que ello conlleva.
ALGO NO ENCAJA
En estos días algunos moradores del barrio de Perejil, en el corregimiento de Calidonia, protestaban por la falta de agua en sus viviendas. Cosa extraña porque es un sector en el que no ocurre ese fenómeno, ya que el servicio proviene de la planta de Miraflores, que suele ser más constante que la Potabilizadora de Chilibre. Una situación que requiere explicarse de manera prolija, para aclarar si el asunto tiene que ver con alguna falla en los edificios o con la presión que viene desde la calle. Al parecer el Síndrome del Gorgojo ya ha llegado al centro de la ciudad. A ver que tiene que decirnos el Aguatero Tercero.
MARÍA CORINA
Nos visita la Machado y se reunirá con el Paquistaní 34.2 para conversar sobre la situación venezolana y, con seguridad, de otros temas del ambiente político latinoamericano. Pero causa curiosidad atención en su actual lucha por la democratización de Venezuela, María Corina casi no aparece con Edmundo que nos imaginamos está viejo y cansao como el caballo de la canción del cantautor venezolano Simón Díaz. Bienvenida María Corina. ¿Y el vestido?
MOTO SICARIOS
Ante la modalidad de transportarse en motocicletas para perpetrar asesinatos por encargo, es necesario incluir el aumento de pena como agravante por utilizar motos para cometer delitos. No solo el de homicidio, sino cualquier otro que implique el uso de esos vehículos para delinquir. Y que no sea una pena leve, sino de cinco años o más de encarcelamiento. Aunque algunos lo vean como algo sin mayor importancia, el hecho de andar abordo de una moto para disparar o delinquir, ocasiona un daño sicológico, tanto en lo colectivo como en lo individual, que crea angustia y trastorno emocional en las personas, cada vez que ven una motocicleta detrás de ellas cuando conducen o cuando transitan por la vía pública. La cuestión no hay que traerla a menos y, tampoco, puede alargarse para tomar la decisión de reformar el Código Penal para ponerlo a tono con el avance de los moto sicarios.
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