Miércoles 9 de septiembre de 2026
COSA FEA
Desde hace mucho tiempo el sistema de urbanización ha utilizado la descarga de las aguas residuales en tanques sépticos o hacia ríos y quebradas cercanos, sin previsiones más allá de su disposición inmediata. El tiempo ha pasado factura y muchas de esas infraestructuras, buena parte de ellas datadas desde el siglo pasado, están colapsando hasta convertirse en un problema nacional. El asunto es que el sistema todavía está en uso, porque hay deficiencias con el alcantarillado en áreas alejadas del centro urbano. Y no solo la descarga de esas aguas en ríos y quebradas, sino la existencia, cuando las hay, de plantas de tratamiento sin traspasar después de finalizar construcción de los proyectos de vivienda, que luego dejan de funcionar por la falta de mantenimiento o supervisión por parte de las autoridades que deben velar por su correcta operación. Ante este panorama, las preguntas lógicas que surgen son: ¿Cómo las autoridades aprueban la construcción de barriadas con planos así? ¿Quién inspecciona en la actualidad esas urbanizaciones para cerciorarse que cumplen con las normas de tratamiento de las aguas residuales? ¿Debe ser delito construir de esa forma y aprobarle los planos? Preguntas que, quizás, por acomodo o por desidia nunca serán respondidas satisfactoriamente.
ITBI
La reciente aprobación de la ley que exonera del pago del Impuesto de Transferencia de Bienes Inmuebles (ITBI) a la venta de viviendas nuevas con precio menor a los 120,000 balboas es un intento para impulsar el crecimiento de la industria de la construcción y la adquisición de viviendas dentro de ese rango. Muy loable el intento, pero que se estrella contra una cruda realidad: viviendas nuevas por menos de ese monto escasean y, en el centro de la ciudad, casi ni se ven. Lo que obliga a saltar al siguiente escalón de la ley, que exonera del pago del ITBI los primeros 120,000 dólares a las viviendas nuevas con un monto de hasta 200,000 dólares, aplicando el impuesto solo al valor excedente. Hay que buscar otras fórmulas para abaratar el precio de las viviendas y eso pasa por la revisión de los materiales que se pueden utilizar en su construcción y por la planificación de nuevas áreas urbanas que garanticen la inclusión de servicios públicos de calidad que motiven a la población a mudarse a ellas.
INVERSIÓN AEROPORTUARIA
Tocumen, S.A., la empresa estatal que opera el principal aeropuerto del país, ejecutará dos proyectos de infraestructura por valor de 306.75 millones de dólares, con los que busca aumentar su capacidad operativa, modernizar el campo de vuelo y fortalecer la posición de Panamá como centro de conexiones aéreas en Latinoamérica. El primero de estos proyectos es la ampliación de la Terminal 2, denominado Muelle Sur, que tendrá un precio de referencia de 208.75 millones e incluye la construcción de 10 salas de embarque en contacto y cuatro salas para posiciones remotas, a las que esperamos no se les meta el agua cuando llueve ni se le caigan las paredes falsas al poco tiempo, como ocurrió con los trabajos que hizo Odebretch y que todavía están en pleito por la garantía.
Y ESO NO ES TODO
Con esta obra, Tocumen dice que elevará su capacidad hasta 84 posiciones para aeronaves, distribuidas en 64 puentes de embarque directo y 20 posiciones remotas y reemplazar pavimentos en calles de rodaje por losas de concreto rígido, como parte de las medidas para atender fallas estructurales identificadas previamente. Con lo que queda del billete, se hará una inversión estimada en 98 millones de dólares, para la ampliación, adecuación y mejoramiento integral del campo de vuelo, incorporando ocho nuevas posiciones remotas en el sector norte de la Terminal 1, con capacidad para atender aeronaves de tamaño medio como el Boeing 737 y modelos de mayor tamaño como el Boeing 777. ¡Ajo! Con tanto detalle hasta las crías de mi comadre alacrana se sienten contentas. Solo aspiramos a que no salga algún dichoso que se gane la licitación con el mismo apellido de los de Aeronáutica Civil, porque a veces las coincidencias suenan raras.
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