La UNACHI no tiene  plata para pagar su planilla
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La UNACHI no tiene plata para pagar su planilla

 Por Prof. Elka de Herrera.

    "...El Contralor General de la República,  afirmó que la UNACHI carece actualmente de los recursos económicos necesarios para cumplir con el pago de su planilla..."

   Con los efectos de la política excesiva en la Universiad Autónoma de Chiriquí (UNACHI) , se violaron mandatos y ordenanzas que resguardan la honestidad y la eficiencia en la administración de los fondos públicos.

   La política en la UNACHI, exigió nombramientos desmedidos de personal nuevo  en diferentes puestos y facultades exagerando lo requerido, lo básico y lo necesario objetivamente.

    Las consecuencias de tamaña irresponsabilidad son duras. Estos nombramientos con fines politiqueros, han provocado una crisis económica en la UNACHI que le cuesta al Estado millones de dólares.

    Se creó la repetición en las funciones a causa de que hay más personas que supuestamente, deben hacer el mismo cargo en tareas simples, sencillas y que dejan tiempo para dedicarle al celular...     Referente a la baja productividad, en muchos casos se devenga un salario jugoso innecesario. La productividad o la calidad  del trabajo es cuestionable.  La exageración de designaciones, afecta los recursos de la planilla original; es como quitarle la plata a unos para dàrsela a otros...

    Las presiones políticas para la contratación y nombramientos, estuvo motivado por favores políticos, conflicto de intereses y el tráfico de influencias, aunque estàn relacionados con el uso indebido del poder y la ética pública, no significan lo mismo, pero sí han afectado el presupuesto que se va todo en planilla...

     Es difícil e injusto, que no haya plata para pagar la planilla de administrativos y profesores que sí están trabajando, son responsables y disciplinados, no son botellas. En el caso de los profesores, su productividad  se puede comprobar por medio de los informes anual de trabajos de extensión, docencia, investigación u otros.

    La desesperación en la UNACHI, el enojo y la impotencia de profesores y administrativos, que dependen de las quincenas para sufragar los gastos, que se generan en el hogar es palpable. El caos no se ha podido detener y la comunidad universitaria permanece enredada, y sin poder resolver las consecuencas difíciles de una politiquería que fue más allá de lo imaginable.