Nuestra democracia luego de la Pandemia

 Nuestra democracia luego de la Pandemia

La Bitácora

Por Ebrahim Asvat

Hemos sido restringidos en nuestras libertades individuales mediante decretos ejecutivos.  Si bien nuestra constitución tiene los mecanismos para limitar estas libertades individuales en estado de excepción (la pandemia) se ha obviado ese mecanismo utilizando supuestas atribuciones de carácter sanitario.   No existe ninguna posibilidad en una democracia para crear un estado de excepción dictaminado por una autoridad sanitaria.

La pandemia si bien ha sorprendido a las autoridades nacionales no debe ser óbice para entender que los sistemas democráticos no tienen un mecanismo eficaz para atender situaciones excepcionales ni dar base para concluir que los gobiernos autocráticos como China están mejor preparado y constituye un mejor modelo seductor.

Daniel Innerarity, Profesor de Filosofía Política en la Universidad del País Vasco ha publicado un ensayo titulado Pandemocracia, una filosofía de la crisis del corona virus donde señala que este no es el fin del mundo sino el fin de un mundo. Deja de existir el mundo de las certezas , de los seres invulnerables y el de la autosuficiencia.

Tenemos que pensar que el saber que se pone en juego en estos momentos es plural. Es decir médico, económico y político. La situación de excepción no suspende la democracia ni su dimensión deliberativa y polémica. El desacuerdo social permanece intacto con la salvedad de que debe estar condicionada a facilitar el objetivo prioritario de la urgencia sanitaria.

La tentación totalitaria se sobre dimensiona en períodos de excepción o de urgencia donde se puede dejar seducir por la supuesta eficacia cuando se obvian las formalidades y los derechos democráticos. Debemos estar atentos. La complejidad de esta pandemia y de futuras situaciones similares es que no tiene respuestas nacionales. Comprende una respuesta global muy distante a la forma particular como hemos abordado esta crisis.

De igual forma se hace necesaria una evaluación de nuestras capacidades sanitarias y sus limitaciones, la capacidad para atender la vulnerabilidad de nuestra población cuando los riesgos son encadenados.  (cuarentena, suspensión de empleo, confinamiento,  privación de libertades).  Esta crisis como las venideras nos debe ir preparando a un mundo distinto.  No con ello llegamos a visualizar un fin de la globalización,  la democracia representativa, el libre comercio.

Para quienes profetizan transformaciones sociales y el fin del comercio internacional, la globalización y la economía de mercado no tendrán la oportunidad de ver su materialización. No experimentaremos un hundimiento de la civilización.

Como todas las democracias participativas, los cambios provendrán en escalones sucesivos. Lo que experimentamos es algo inesperado y con una respuesta que podemos superar en forma global.   En la próxima debemos estar mejor preparados.  De no ser así sería caer dos veces en el mismo hueco. 

 

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