El Escorpión

 El Escorpión

¿DESBARAJUSTE O CACHONDEO?

Lo que está ocurriendo con el despacho de la gasolina parece ser un relajo de marca mayor. Por una parte dicen que los conductores pueden acercarse a comprar el combustible a un precio tal sin restricciones; por la otra que debe solicitarse el subsidio antes de cargarlo en el tanque o se cobrará el precio de mercado que es más alto. Algo pasa aquí que no deja ver claro si el asunto es un desbarajuste producto de la burocracia estatal o un cachondeo de marca mayor propio de nuestra cultura tropical. Pongan el asunto en orden de una vez por todas.

SERIEDAD PARA PODER DIALOGAR

El cúmulo de mensajes contradictorios que recibe el pueblo a través de las redes sociales no hace más que seguir creando angustia social y estrés en la población. Por un lado se dice que el gobierno hace trampa y no cumple con los pactos que se firman y, por el otro, que un grupo de los manifestantes está de acuerdo con el precio fijado para la gasolina y el diesel y el otro grupo lo está en la mesa y luego sus bases dicen que no. Eso es lo que se ve en las redes. Los actores tienen que mostrar seriedad. Si el gobierno se compromete con algo, que aclare en la mesa cómo lo va a hacer. Y si alguna organización de la contraparte firma, que se asegure de tener la autoridad para hacerlo por parte de su organización, sino que no firme y después se desdiga. Ya está bueno, porque el pueblo es el que está sufriendo por sus acciones.

MESA ÚNICA

La crisis que vive actualmente el país requiere de un acuerdo nacional en una única mesa de diálogo. Así deben entenderlo todas las partes interesadas. Nada bueno se sacará si continuamos con una mesa por aquí y otra por allá. Tampoco traerá beneficio excluir otros sectores porque han estado cerrando calles y carreteras, ni menos autoproclamarse los legítimos actores de diálogo por razón de haber llegado primero a la calle o por sentimentalismos geográficos. La mesa única de diálogo debe estar abierta a todos los sectores que tengan interés en participar y vigencia jurídica para hacerlo, e instalarla en el lugar que decida la mayoría. Así sin más.

PAÍS SIN AUTORIDAD

Panamá pareciera que es un país sin autoridad en estos momentos. Un presidente mudo o tartamudo, según la ocasión, y un secuestro violento de los habitantes del país que desean transitar libremente a través de su territorio, por parte de quienes mantienen cerradas las carreteras. ¿Qué culpa tienen los alumnos que se quedan sin sus clases, los enfermos que no pueden llegar a sus citas médicas, los turistas que desean viajar de regreso a su tierra o ir los sitios que han venido a visitar en la nuestra? ¿Qué culpa tiene el productor que no puede sacar sus productos para ganarse el sustento que da su trabajo? ¿Qué culpa tiene el pueblo para que se le castigue con la falta de leche, frutas, verduras y legumbres en su mesa? La autoridad tiene que actuar conforme a lo que establecen la Constitución y las Leyes. No se puede permitir el anarquismo, ni siquiera justificándolo con la consabida frase de que los gobiernos solo entienden con la presión en las calles. El daño ya está hecho y aquí ya no importa quién tenga o no la razón. A esta situación hay que ponerle un alto: si los propios manifestantes no toman la decisión humanitaria y civilizada de abrir las vías, el gobierno debe hacerlo para restablecer el orden público y garantizar el libre tránsito. Y que quede claro: aquí ninguna de las partes es inocente ni tiene la total verdad de su lado.

aldiapanama