El Escorpión

Viernes 4 de abril de 2025
NOTA DE CRÉDITO
Uno de los trámites más engorrosos con las empresas es el reclamo para que el dinero pagado por el consumidor le sea devuelto, en especial cuando se trata de servicios como la electricidad u otros intangibles en el que no existe garantía de que el consumo de su servicio corresponda exactamente al valor del crédito reconocido. Querer imponer el uso forzoso de las notas de crédito es una práctica en cierto modo deshonesta al, prácticamente, obligar al cliente a aceptar el otorgamiento del crédito. Ni siquiera existe el aliciente de que sea un documento negociable. Si el pago fue hecho en efectivo, ¿por qué no devolverlo en efectivo? Ni siquiera la medida aplica cuando el pago se hace con tarjeta de crédito, porque el crédito que se da no se devuelve a la cuenta del tarjeta habiente, sino que solo es válido en el almacén o la empresa que lo imite. Es una situación que debe regularse para proteger al consumidor y podría ser una tarea para uno de esos diputados que están ociosos y solo acuden a la asamblea para calentar el asiento de su curul o convertirse en funcionarios de sobaco ilustrado que solo sirven para meterse bajo el brazo cuanto documento cae en sus manos.
SOLDADOS GRINGOS
Gran revuelo ha causado entre algunos la presencia por los lares de la Avenida Balboa de un grupo de soldados estadounidenses que forman parte de un programa de ayuda del Comando Sur de los Estados Unidos. La visita de los militares es cosa habitual en Panamá y llevan muchos años realizando esos programas. Comprendemos la inquietud de algunos e, incluso, la posición de quienes desearían que ni siquiera se asomaran por aquí; pero su presencia entre nosotros en plan de misión humanitaria no nos hace menos soberanos, siempre y cuando no vayan más allá de ello. Igual ocurre cuando llega la misión de médicos cubanos que es bien recibida por unos y por otros no. Al final, para ciertos individuos cuenta más de dónde vienen unos y otros, que la razón o motivo por los cuales vienen a Panamá, porque no se trata del qué sino de quién.
SILENCIO SEPULCRAL
Ni un mosquito se oye zumbar por parte de las autoridades nicaragüenses en relación con la salida del Loco Mayor de su embajada. Si ha habido comunicación con su contraparte panameña solo ellos lo saben. Váyase o no en el plazo fijado, lo cierto es que el gobierno sandinista ha permitido que su inquilino, al que le ha dado asilo humanitario en su casa diplomática, haga del lugar lo que le ha venido en gana convirtiéndolo en una cueva de entretenimiento y francachelas en contravención con el propósito que debe tener una legación diplomática. Igual el régimen sandinista ha violentado los principios del asilo, al permitir que desde su sede diplomática su asilado intervenga en los asuntos políticos de Panamá, cosa que le está vedada de acuerdo a los principios generalmente aceptados en cuanto a la figura del asilo. Por eso es que convendría, en caso de continuar el gobierno de Daniel y Chayo con su postura de no sacarlo del país rumbo a Nicaragua, que el gobierno panameño vaya dejando las cuentas en claro en cuanto a la inmunidad diplomática de la casa que ocupa el asilado y que ya no cumple la función de ser el despacho de la embajada nicaragüense, retirándole dicha inmunidad y procediendo a cortarle los servicios de electricidad, internet y cable TV dejándole solo el agua por razones humanitarias e impidiendo la entrada de toda visita que no se considere estrictamente necesaria.
CORREN LAS APUESTAS
Con la medida del régimen de Trump de la imposición arancelaria en contra de Panamá y otros países pondrá a prueba la capacidad de los exportadores panameños. Nuestra economía, mayormente de servicios, podría recibir un fuerte golpe en algunos sectores que tienen como principal mercado a los Estados Unidos. Al igual que otros países, Panamá debe iniciar un programa de búsqueda de nuevos mercados y tratar de reducir la dependencia del mercado estadounidense, y para ello necesita, también, ampliar la oferta de productos. No será cosa fácil, pero sí necesaria, porque no podemos quedarnos cruzados de brazos hasta que pase el temporal.