Dr. Roque A. Lagrotta.[/caption]
Él Conformó su equipo de trabajo con profesores responsables, comprometidos, y eficientes. Su experiencia en universidades e instituciones estatales y privadas lo motivó a colocar sobre sus hombros la modernización y la estructuración de la educación superior en Chiriquí. No fue una tarea simple asumir tantas obligaciones. Sin embargo, nos dejó una institución de educación superior evolucionada, lista para incorporar nuevas tecnologías y enfoques de aprendizaje e investigación, ajustadas a las necesidades de la sociedad actual.
En otro orden de ideas puedo referirme al Dr. Lagrotta, como un intelectual consagrado de formación universitaria humanista, hombre de ideas puras y amplias las cuales sostiene en cualquier terreno. Es tesonero y firme, no se intimida ante las adversidades y reacciona de la manera que le es característica porque su palabra tiene garantía. Es deferente de las leyes, de la justicia y de la verdad, sus años de bonanza los dedicó al trabajo productivo, satisfactorio y edificante. Laboró por años en el ámbito educativo, administrando el CRUCHI y luego la UNACHI, como primer rector designado en donde trabajó con sinceridad, eficiencia y honradez por el bien de la comunidad universitaria teniendo como norte en todo momento el profesionalismo y el progreso institucional.
La labor de Roque Lagrotta, fue intensa; se esforzó en todo lo que hizo porque es un convencido de que el hombre de principios no puede seguir otro camino para la victoria completa de sus aspiraciones, que el que le produce dejar un legado de trabajo ejemplar para las presentes y futuras generaciones. Debemos reflexionar en su trabajo como director y rector, en una época de exigencias y dedicación por la presión y los cambios profundos; de igual forma, por la adaptación que se necesitaba en varios aspectos como el económico y el académico, que requirieron tomar decisiones permanentes frente a una universidad naciente.
La chispa imaginativa la desarrolló leyendo incansablemente, escribiendo, preguntando, buscando, caminando, frecuentando, dando respuestas, solucionando los problemas, vigilando, corrigiendo, viajando, participando en eventos, discutiendo, visitando los medios, dando instrucciones; pero siempre marchando hacia adelante dando la voz de ánimo y entusiasmo a su equipo de trabajo y a los estamentos universitarios. Fue por encima de todo un servidor público que reunía ese conjunto de valores, de ética, creencias y de normas fundamentales para dirigir correctamente la vida institucional y dejar en cada una de sus obras la meta cumplida.
A pesar de la cantidad de trabajo que representa dirigir una universidad que hacía poco tiempo, 1 de abril de 1995, se había separado de la Universidad de Panamá, no descuidó a la Facultad de Comunicación Social. En todo tiempo estuvo dispuesto a colaborar con el primer decano Prof. David Acosta, en las tareas de edificación de la nueva facultad siempre en un nivel alto para lograr un objetivo común, independientemente del momento o circunstancias.
Nos infundió ánimos para continuar avanzando con la visión de los comunicadores sociales. Los actos de inauguración del decanato, la secretaría administrativa y la primera biblioteca especializada, contó con la presencia de una gran cantidad de público. La comunidad universitaria apreció el modelo de unidad, de toma de determinaciones atinadas y deseo de superación. En esta ceremonia el rector, el legislador Lorenzo Acosta y el decano, tuvieron el honor de dirigirse a un público numeroso que se unió al regocijo por la culminación de las obras.
Más aún, el rector Roque Lagrotta, fue un impulsor permanente de la aparición de la emisora educativa universitaria. El Consejo General Universitario de la UNACHI No.2-96 nombró una comisión integrada por los profesores David Acosta, Abdiel Hurtado y José Candanedo, para que realizaran las diligencias con la finalidad de conseguir B/.500.00 para el pago de la frecuencia de la Emisora Universitaria. Tuvo participación directa en la programación y su enfoque era la divulgación de la ciencia, la cultura, la educación y la filosofía creativa de la UNACHI.
Cabe señalar que siempre estuvo interesado en las tareas radiales y con la ayuda desinteresada de Ramón “Monchi” Cano, quien obsequió un equipo FM con excitador de 250 watts en la frecuencia 100.7 kilociclos. En esa misma línea y como una promesa que hiciera en su campaña para director del Centro Regional Universitario de Chiriquí, se dispuso a instalar lo más pronto posible una emisora con cobertura a toda la comunidad chiricana. Este medio de comunicación masivo con características distintivas es poderoso, versátil y ha tenido desde su creación un impacto significativo en la sociedad a lo largo de la historia. Retomando las palabras del primer decano David Acosta, en su discurso inaugural de la radio universitaria cuando dijo: “La presencia de la radio llega a todas partes…es el medio de comunicación más barato que existe…es el libro de los pobres”.
El Dr. Lagrotta, días después de la invasión y estando a cargo de la educación superior en Chiriquí, nos dio ejemplo de hombría, de defensa y un fuerte sentimiento hacia la institución universitaria, al no permitirle a la soldadesca yanki quienes atacaron agresivamente a nuestro territorio el 20 de diciembre de 1989, ultrajar la autonomía universitaria. Ante la imposición y prepotencia del invasor de entrar a la universidad a cumplir con una misión de reconocimiento, el Dr. Roque con firmeza les habló alto y claro sobre la naturaleza y fines de esa institución del pueblo chiricano. Y es que las universidades deben estar preparadas para salvaguardarse de cualquier intento de intromisión externa que socave su autonomía. El Dr. Lagrotta en entrevista me dijo: “Que la intromisión externa al campus de las Universidades pone en riesgo el carácter de la educación superior y es un atentado contra su soberanía y la competencia que tienen estas instituciones para cumplir con su función social”.
La misión de reconocimiento era darle permiso formal para que esa fuerza extranjera y armada, traspasara la universidad, tomara fotos, revisara las instalaciones, lo que vulneraba y podía desencadenar tensiones. Pero no lograron su cometido debido a la actuación del Dr. Lagrotta, quien les dijo que él era el responsable del Centro Universitario y la injerencia externa con armamento de guerra, era violatoria a la autonomía universitaria, las leyes, las normas y la Constitución Nacional vigente. Se retiraron, no sin antes preguntarle su nombre, dirección y verificarlo en una larga lista que sostenía uno de los soldados en sus manos. Estas acciones que contravienen las normas jurídicas y la soberanía nacional están contadas en una de sus últimas obras intitulada Historia y mis vivencias de la educación superior en Chiriquí: años 1951 a 1997.
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La autora Elka de Herrera, es docente universitaria y escritora.
elkaelinor1981@outlook.com
Dr. Roque A. Lagrotta, un Rector ejemplar en la docencia superior.
Por: Elka de Herrera / Docente universitaria
elkaelinor1981@outlook.com
Es una tarea compleja profundizar sobre la trayectoria de vida del Dr. Roque Lagrotta, exponer la cantidad de misiones cumplidas requiere tiempo y espacio para transmitir la suma de trabajos importantes que realizó en el ámbito profesional.
Lagrotta, es un personaje apreciado y respetado por su lealtad y pertenencia hacia la universidad y la patria. Forma parte de una generación de servidores públicos magníficos, desde su posición como director del CRUCHI, la idea de convertir el Centro Regional Universitario de Chiriquí en una universidad para todo el pueblo chiricano y la República de Panamá fue persistente.
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Dr. Roque A. Lagrotta.[/caption]
Él Conformó su equipo de trabajo con profesores responsables, comprometidos, y eficientes. Su experiencia en universidades e instituciones estatales y privadas lo motivó a colocar sobre sus hombros la modernización y la estructuración de la educación superior en Chiriquí. No fue una tarea simple asumir tantas obligaciones. Sin embargo, nos dejó una institución de educación superior evolucionada, lista para incorporar nuevas tecnologías y enfoques de aprendizaje e investigación, ajustadas a las necesidades de la sociedad actual.
En otro orden de ideas puedo referirme al Dr. Lagrotta, como un intelectual consagrado de formación universitaria humanista, hombre de ideas puras y amplias las cuales sostiene en cualquier terreno. Es tesonero y firme, no se intimida ante las adversidades y reacciona de la manera que le es característica porque su palabra tiene garantía. Es deferente de las leyes, de la justicia y de la verdad, sus años de bonanza los dedicó al trabajo productivo, satisfactorio y edificante. Laboró por años en el ámbito educativo, administrando el CRUCHI y luego la UNACHI, como primer rector designado en donde trabajó con sinceridad, eficiencia y honradez por el bien de la comunidad universitaria teniendo como norte en todo momento el profesionalismo y el progreso institucional.
La labor de Roque Lagrotta, fue intensa; se esforzó en todo lo que hizo porque es un convencido de que el hombre de principios no puede seguir otro camino para la victoria completa de sus aspiraciones, que el que le produce dejar un legado de trabajo ejemplar para las presentes y futuras generaciones. Debemos reflexionar en su trabajo como director y rector, en una época de exigencias y dedicación por la presión y los cambios profundos; de igual forma, por la adaptación que se necesitaba en varios aspectos como el económico y el académico, que requirieron tomar decisiones permanentes frente a una universidad naciente.
La chispa imaginativa la desarrolló leyendo incansablemente, escribiendo, preguntando, buscando, caminando, frecuentando, dando respuestas, solucionando los problemas, vigilando, corrigiendo, viajando, participando en eventos, discutiendo, visitando los medios, dando instrucciones; pero siempre marchando hacia adelante dando la voz de ánimo y entusiasmo a su equipo de trabajo y a los estamentos universitarios. Fue por encima de todo un servidor público que reunía ese conjunto de valores, de ética, creencias y de normas fundamentales para dirigir correctamente la vida institucional y dejar en cada una de sus obras la meta cumplida.
A pesar de la cantidad de trabajo que representa dirigir una universidad que hacía poco tiempo, 1 de abril de 1995, se había separado de la Universidad de Panamá, no descuidó a la Facultad de Comunicación Social. En todo tiempo estuvo dispuesto a colaborar con el primer decano Prof. David Acosta, en las tareas de edificación de la nueva facultad siempre en un nivel alto para lograr un objetivo común, independientemente del momento o circunstancias.
Nos infundió ánimos para continuar avanzando con la visión de los comunicadores sociales. Los actos de inauguración del decanato, la secretaría administrativa y la primera biblioteca especializada, contó con la presencia de una gran cantidad de público. La comunidad universitaria apreció el modelo de unidad, de toma de determinaciones atinadas y deseo de superación. En esta ceremonia el rector, el legislador Lorenzo Acosta y el decano, tuvieron el honor de dirigirse a un público numeroso que se unió al regocijo por la culminación de las obras.
Más aún, el rector Roque Lagrotta, fue un impulsor permanente de la aparición de la emisora educativa universitaria. El Consejo General Universitario de la UNACHI No.2-96 nombró una comisión integrada por los profesores David Acosta, Abdiel Hurtado y José Candanedo, para que realizaran las diligencias con la finalidad de conseguir B/.500.00 para el pago de la frecuencia de la Emisora Universitaria. Tuvo participación directa en la programación y su enfoque era la divulgación de la ciencia, la cultura, la educación y la filosofía creativa de la UNACHI.
Cabe señalar que siempre estuvo interesado en las tareas radiales y con la ayuda desinteresada de Ramón “Monchi” Cano, quien obsequió un equipo FM con excitador de 250 watts en la frecuencia 100.7 kilociclos. En esa misma línea y como una promesa que hiciera en su campaña para director del Centro Regional Universitario de Chiriquí, se dispuso a instalar lo más pronto posible una emisora con cobertura a toda la comunidad chiricana. Este medio de comunicación masivo con características distintivas es poderoso, versátil y ha tenido desde su creación un impacto significativo en la sociedad a lo largo de la historia. Retomando las palabras del primer decano David Acosta, en su discurso inaugural de la radio universitaria cuando dijo: “La presencia de la radio llega a todas partes…es el medio de comunicación más barato que existe…es el libro de los pobres”.
El Dr. Lagrotta, días después de la invasión y estando a cargo de la educación superior en Chiriquí, nos dio ejemplo de hombría, de defensa y un fuerte sentimiento hacia la institución universitaria, al no permitirle a la soldadesca yanki quienes atacaron agresivamente a nuestro territorio el 20 de diciembre de 1989, ultrajar la autonomía universitaria. Ante la imposición y prepotencia del invasor de entrar a la universidad a cumplir con una misión de reconocimiento, el Dr. Roque con firmeza les habló alto y claro sobre la naturaleza y fines de esa institución del pueblo chiricano. Y es que las universidades deben estar preparadas para salvaguardarse de cualquier intento de intromisión externa que socave su autonomía. El Dr. Lagrotta en entrevista me dijo: “Que la intromisión externa al campus de las Universidades pone en riesgo el carácter de la educación superior y es un atentado contra su soberanía y la competencia que tienen estas instituciones para cumplir con su función social”.
La misión de reconocimiento era darle permiso formal para que esa fuerza extranjera y armada, traspasara la universidad, tomara fotos, revisara las instalaciones, lo que vulneraba y podía desencadenar tensiones. Pero no lograron su cometido debido a la actuación del Dr. Lagrotta, quien les dijo que él era el responsable del Centro Universitario y la injerencia externa con armamento de guerra, era violatoria a la autonomía universitaria, las leyes, las normas y la Constitución Nacional vigente. Se retiraron, no sin antes preguntarle su nombre, dirección y verificarlo en una larga lista que sostenía uno de los soldados en sus manos. Estas acciones que contravienen las normas jurídicas y la soberanía nacional están contadas en una de sus últimas obras intitulada Historia y mis vivencias de la educación superior en Chiriquí: años 1951 a 1997.
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La autora Elka de Herrera, es docente universitaria y escritora.
elkaelinor1981@outlook.com
Dr. Roque A. Lagrotta.[/caption]
Él Conformó su equipo de trabajo con profesores responsables, comprometidos, y eficientes. Su experiencia en universidades e instituciones estatales y privadas lo motivó a colocar sobre sus hombros la modernización y la estructuración de la educación superior en Chiriquí. No fue una tarea simple asumir tantas obligaciones. Sin embargo, nos dejó una institución de educación superior evolucionada, lista para incorporar nuevas tecnologías y enfoques de aprendizaje e investigación, ajustadas a las necesidades de la sociedad actual.
En otro orden de ideas puedo referirme al Dr. Lagrotta, como un intelectual consagrado de formación universitaria humanista, hombre de ideas puras y amplias las cuales sostiene en cualquier terreno. Es tesonero y firme, no se intimida ante las adversidades y reacciona de la manera que le es característica porque su palabra tiene garantía. Es deferente de las leyes, de la justicia y de la verdad, sus años de bonanza los dedicó al trabajo productivo, satisfactorio y edificante. Laboró por años en el ámbito educativo, administrando el CRUCHI y luego la UNACHI, como primer rector designado en donde trabajó con sinceridad, eficiencia y honradez por el bien de la comunidad universitaria teniendo como norte en todo momento el profesionalismo y el progreso institucional.
La labor de Roque Lagrotta, fue intensa; se esforzó en todo lo que hizo porque es un convencido de que el hombre de principios no puede seguir otro camino para la victoria completa de sus aspiraciones, que el que le produce dejar un legado de trabajo ejemplar para las presentes y futuras generaciones. Debemos reflexionar en su trabajo como director y rector, en una época de exigencias y dedicación por la presión y los cambios profundos; de igual forma, por la adaptación que se necesitaba en varios aspectos como el económico y el académico, que requirieron tomar decisiones permanentes frente a una universidad naciente.
La chispa imaginativa la desarrolló leyendo incansablemente, escribiendo, preguntando, buscando, caminando, frecuentando, dando respuestas, solucionando los problemas, vigilando, corrigiendo, viajando, participando en eventos, discutiendo, visitando los medios, dando instrucciones; pero siempre marchando hacia adelante dando la voz de ánimo y entusiasmo a su equipo de trabajo y a los estamentos universitarios. Fue por encima de todo un servidor público que reunía ese conjunto de valores, de ética, creencias y de normas fundamentales para dirigir correctamente la vida institucional y dejar en cada una de sus obras la meta cumplida.
A pesar de la cantidad de trabajo que representa dirigir una universidad que hacía poco tiempo, 1 de abril de 1995, se había separado de la Universidad de Panamá, no descuidó a la Facultad de Comunicación Social. En todo tiempo estuvo dispuesto a colaborar con el primer decano Prof. David Acosta, en las tareas de edificación de la nueva facultad siempre en un nivel alto para lograr un objetivo común, independientemente del momento o circunstancias.
Nos infundió ánimos para continuar avanzando con la visión de los comunicadores sociales. Los actos de inauguración del decanato, la secretaría administrativa y la primera biblioteca especializada, contó con la presencia de una gran cantidad de público. La comunidad universitaria apreció el modelo de unidad, de toma de determinaciones atinadas y deseo de superación. En esta ceremonia el rector, el legislador Lorenzo Acosta y el decano, tuvieron el honor de dirigirse a un público numeroso que se unió al regocijo por la culminación de las obras.
Más aún, el rector Roque Lagrotta, fue un impulsor permanente de la aparición de la emisora educativa universitaria. El Consejo General Universitario de la UNACHI No.2-96 nombró una comisión integrada por los profesores David Acosta, Abdiel Hurtado y José Candanedo, para que realizaran las diligencias con la finalidad de conseguir B/.500.00 para el pago de la frecuencia de la Emisora Universitaria. Tuvo participación directa en la programación y su enfoque era la divulgación de la ciencia, la cultura, la educación y la filosofía creativa de la UNACHI.
Cabe señalar que siempre estuvo interesado en las tareas radiales y con la ayuda desinteresada de Ramón “Monchi” Cano, quien obsequió un equipo FM con excitador de 250 watts en la frecuencia 100.7 kilociclos. En esa misma línea y como una promesa que hiciera en su campaña para director del Centro Regional Universitario de Chiriquí, se dispuso a instalar lo más pronto posible una emisora con cobertura a toda la comunidad chiricana. Este medio de comunicación masivo con características distintivas es poderoso, versátil y ha tenido desde su creación un impacto significativo en la sociedad a lo largo de la historia. Retomando las palabras del primer decano David Acosta, en su discurso inaugural de la radio universitaria cuando dijo: “La presencia de la radio llega a todas partes…es el medio de comunicación más barato que existe…es el libro de los pobres”.
El Dr. Lagrotta, días después de la invasión y estando a cargo de la educación superior en Chiriquí, nos dio ejemplo de hombría, de defensa y un fuerte sentimiento hacia la institución universitaria, al no permitirle a la soldadesca yanki quienes atacaron agresivamente a nuestro territorio el 20 de diciembre de 1989, ultrajar la autonomía universitaria. Ante la imposición y prepotencia del invasor de entrar a la universidad a cumplir con una misión de reconocimiento, el Dr. Roque con firmeza les habló alto y claro sobre la naturaleza y fines de esa institución del pueblo chiricano. Y es que las universidades deben estar preparadas para salvaguardarse de cualquier intento de intromisión externa que socave su autonomía. El Dr. Lagrotta en entrevista me dijo: “Que la intromisión externa al campus de las Universidades pone en riesgo el carácter de la educación superior y es un atentado contra su soberanía y la competencia que tienen estas instituciones para cumplir con su función social”.
La misión de reconocimiento era darle permiso formal para que esa fuerza extranjera y armada, traspasara la universidad, tomara fotos, revisara las instalaciones, lo que vulneraba y podía desencadenar tensiones. Pero no lograron su cometido debido a la actuación del Dr. Lagrotta, quien les dijo que él era el responsable del Centro Universitario y la injerencia externa con armamento de guerra, era violatoria a la autonomía universitaria, las leyes, las normas y la Constitución Nacional vigente. Se retiraron, no sin antes preguntarle su nombre, dirección y verificarlo en una larga lista que sostenía uno de los soldados en sus manos. Estas acciones que contravienen las normas jurídicas y la soberanía nacional están contadas en una de sus últimas obras intitulada Historia y mis vivencias de la educación superior en Chiriquí: años 1951 a 1997.
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La autora Elka de Herrera, es docente universitaria y escritora.
elkaelinor1981@outlook.com