Jueves 5 de marzo de 2026
PRISIONEROS EN CUBA
Fueron a llevarle comida a la población hambrienta y los cogieron presos cuando la gente se agolpó para tratar de obtener algo de alimento. El régimen no perdona y ahora los acusa de propaganda contra el orden, incitación al orden social y el estado socialista mediante material propagandístico; y podrían enfrentar penas de entre 3 y 4 años y hasta 10 años de prisión si se comprueba que usaron medios digitales para difundir sus actividades. Son tres mujeres y siete hombres panameños que se habían trasladado de La Habana a Matanzas, para distribuir alimentos a más de 50 familias. Eso es para que vean los que ensalzan el régimen revolucionario castrista lo que significa vivir bajo un sistema opresor que ni da ni permite la ayuda a su propio pueblo. Pero Acha ya advirtió que los defenderá a capa y a espada, independientemente de las circunstancias del caso. Y la pregunta que surge es: ¿qué le haremos al centenar de agentes cubanos que tiene ese régimen operando en Panamá, metiéndose en el movimiento sindical y haciendo videos hasta saciarse?
ENROQUE
Movimiento en la Senniaf: se fue Ana y llegó Otilia. Ha sido una de esas jugadas de enroque del ajedrez, para capear el temporal por el songoro cosongo que se ha formado en la institución por las acusaciones de maltrato a menores en uno de sus centros juveniles. La jugada se da en medio del proceso de reorganización interna a la que ahora está sometida la institución, aunque a algunos no les ha caído bien el nombramiento, sobre todo por los lados de la cueva de los padres y madres putativos de la patria.
FALTA UNA MANITO
Si la cosa anda fea por los predios de la niñez y la adolescencia, qué decir de algunas áreas de la ciudad con sus edificios descuidados y faltos de cariño en su fachada, que piden a gritos una manito de pintura. A pesar de las normas alcaldicias vigentes, lucen sin pintar y afectando la estética de la ciudad que aspira a ser atractiva para los miles de visitantes que vienen recorrerla. Hay que iniciar una campaña para evitar que el mal se extienda y acabemos más tenebrosos que esas ciudades catastróficas de las películas de Hollywood. Otra tarea para el Mayer de la City, que por ahora tiene el ojo puesto en las fachadas de la Avenida Central.
POR ALLÁ NO ESCAMPA
Colón ha cumplido 174 años y lo ha celebrado en decadencia. Si en Panamá llueve, allá no escampa. No existe plan conocido para sacarla del estado ruinoso que presenta y la ley de puerto libre que con tanto entusiasmo se aprobó hace 33 años, de poco ha servido para devolverle el esplendor que tuvo un día. Quizá haga falta algo más que el paternalismo político de los últimos 30 años que, entre otras cosas, ha acabado con el patrimonio arquitectónico de algunos barrios, por mantener estructuras populistas de poder o cuota electoral. La ciudad de Colón hay que reconstruirla y dejar en ella a quiénes puedan hacerle frente al compromiso de adquirir y mantener una vivienda, cuidando que en el proceso haya oportunidad para la clase media y no solo dirigir el esfuerzo hacia las propiedades lujosas, para que haya equilibrio social. Colón no puede seguir debatiéndose entre el colonense pandillero y el que ama su ciudad y anherla verla progresar, pero, que hoy, tiene que decidir si sale de allí o resiste los embates del mal social que la aqueja. Duro es decir esto, pero no hay otra forma posible si quieren salvar la ciudad y librarle de sus males.
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