Martes 24 de marzo de 2026
CENICIENTA
Por alguna razón inexplicable, los Correos Nacionales parecen ser una entidad olvidada. Tanto es así que, en el reparto de los puestos políticos tras las elecciones, ninguno se pelea por dirigirla. Contrario a lo que podría pensarse a la primera, el servicio de correos en Panamá no se circunscribe a la ya superada entrega de cartas y telegramas; también comprende otras áreas como el servicio de entrega, transferencia de dinero y el campo de las telecomunicaciones. Hay que plantearse, seriamente, la modernización de los Correos y telecomunicaciones, empezando por reformar la ley que los rige, para darle un nuevo marco legal y poder ofrecer servicios de logística de entregas, envíos de remesas de dinero, señal de internet y servicios conexos, tan cotizados en la actualidad. Todos estos servicios están dentro de su campo de acción, por lo que no podría alegarse competencia desleal o nada que se le parezca. Ahora que se busca un punto de equilibrio con la comunicación móvil, el momento es propicio para darle un revolcón a la entidad de los correos y llevar este y otros servicios de telecomunicaciones a las áreas en las que los operadores privados no quieren cubrir o invertir.
METIENDO PUNTOS
Finalmente decidieron ponerse las pilas y meterle mano a la Calle Novena de San Felipe. Ya temia la gente que el caudal de la corriente que brotaba de las entrañas de los ladrillos creciera y la arrastrara o los ahogara en los charcos. Hasta varios turistas resbalaron y cogieron lona por esos lares. La reparación corre a cargo del MOP y el Idaan, quines deben poner celo en la calidad del trabajo más allá de la urgencia por tenerla remendada con motivo de la Semana Santa. Bien por la iniciativa, pero todavía quedan tareas pendientes.
NECESITA REFORMAS
El viejo barrio histórico de San Felipe pide a gritos la renovación de la gestión de Oficina del Casco Antiguo, para que desempeñe un papel más dinámico. Esta entidad debe convertirse en un ente interdisciplinario que se encargue de la planificación, el mantenimiento y la atención de los problemas propio del lugar, con la. participación de los vecinos del área. Hoy en día el Casco Antiguo es mucho más complejo de cuando se creó la OCA y esa complejidad la ha superado en varios aspectos. Hay que ir más allá del arreglo de las calles y la promoción de las visitas para turistas y eso incluye la reforma total de las funciones y competencias de la OCA.
HABITANTES DE CALLE
La creciente ola de los habitantes de calle es un problema social que debemos atender con mayor empeño. Varios alcaldes, incluido el Mayer de la City, han intentado recogerlos y alojarlos en albergues, pero la iniciativa se desvanece en el tiempo. Antes, como en los tiempos de la Tía Mayín, el indigente mayormente era varón y solo cargaba con una tamuga a cuestas; hoy no solo son individuos solitarios, sino familias enteras que buscan instalarse por cualquier rincón de las calles de la ciudad. Las razones con diversas y no se limitan al alcoholismo o uso de drogas: desde el abandono por parte de la familia, hasta la insolvencia económica ya se cuentan entre las causas que provocan habitar en la calle. El asunto plantea un fuerte desafío y hay que afrontarlo de manera conjunta, involucrando a la sociedad política y la civil. Por ahora al bombolaye, que la vaina está dura y hay que irse a la calle.
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