Miércoles 25 de marzo de 2026
DESARROLLO
Panamá necesita de un Plan de Desarrollo Nacional que la encamine hacia el progreso de manera planificada. Aunque cada gobierno tiene su plan de gobierno, estos tienen el problema que nacen y mueren con quienes llegan al poder. Requerimos de algo más que sea plasmado en una ley marco. En el pasado se ha intentado tener esa legislación marco, pero poco efecto ha tenido, quizá por falta de compromiso de los diferentes actores o porque se deja todo en manos de la administración de turno. Precisamos de algo más grande, que involucre, principalmente, a los partidos políticos y los empresarios, de cara al desarrollo futuro de Panamá. El estado tendría su parte y la empresa privada la suya. Por supuesto que, en la consulta que se haga, se incluirá a los diversos sectores profesionales, gremiales y sindicales que aporten cada uno en su campo de acción, tomando como base algunos objetivos generales que les serían dados para que ellos desarrollen los específicos en su área de competencia. Paralelamente, hay que crear un fondo de desarrollo e inversión estratégica, dedicando un porcentaje de los ingresos por el Canal y las empresas mixtas, dedicado a transformar la infraestructura del país y los servicios públicos que coadyuven a la ejecución de dicho plan. Si somos avispados, bien podemos utilizar los requisitos que pide la Unión Europea a los estados que quieren ser miembros de esa comunidad de naciones. Tenemos las ideas, falta la voluntad.
CASO SNOWLAND
Un total de 31 quejas fueron remitidas al Departamento de Decisión de Quejas de la Acodeco, de las cuales 27 ya han sido resueltas, permitiendo la recuperación del dinero para los usuarios que formalizaron sus reclamaciones por el evento Snowland del pasado mes de diciembre que prometía más nieve que el Polo Norte y que resultó un fiasco. Los organizadores, que se dieron gusto con la inteligencia artificial para promocionarlo, tendrán ahora que devolver más de 4,500 dólares a los reclamantes que resultaron afectados por su publicidad engañosa. Pero, el proceso aún no ha acabado, porque todavía hay cuatro quejas en trámite, que suman un poco más de 800 dólares y que siguen su curso conforme a los procedimientos administrativos establecidos. Esperamos que a los organizadores les quede de lección el songoro cosongo que armaron en la bodega de la Bajada del Ñopo, donde la única nieve que había era la de los monitores de televisión colocados en las destartaladas paredes del lugar que sirve ordinariamente como garaje de camiones de reparto.
OTRO PLAN
Pero no el de desarrollo nacional que mencionamos antes, sino el Plan Local de Ordenamiento Territorial (PLOT) del corregimiento de San Francisco promovido por la alcaldía capitalina. El asunto ya pasó por un tribunal superior y ahora ha vuel to al Órgano Judicial para pedir una aclaración, sobre el ordenamiento territorial en San Francisco. El asunto ha causado cierto escozor entre algunos residentes, porque ciertos puntos consideran que les afecta su calidad de vida o no son beneficiosos para la comunidad que teme la proliferación de edificios de gran altura, ya proscritos por una administración alcaldicia anterior, y no quieren el mismo perro los vuelva a morder.
DÍSELO MON
El tocayo de la mascota de los Picapiedra salió al paso de las críticas de quienes lo señalan como aprovechador de los recursos del estado para irse directo a Brasil a disfrutar de las playas y no, precisamente, con la rubia del avión. El Dino defendió su derecho a vacacionar con sus propios recursos, y mas cuando le deben un par de meses de vacaciones. Dijo, sí, que adelantó el viaje a participar del Foro Regional de Seguridad Social de São Paulo, para descansar y disfrutar del sol y el aire marino en buena y agradable compañía y que su vida privada nada tiene que ver con fondos públicos. Díselo Mon, en trabalenguas.
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